Turismo conciertero

VIAJERO MELOMANO (FANSESES, MELOMANUS, CONCIERTERUS)

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                 El corazón se me esponja de emoción con la música. Y hay algo todavía más allá, yo le llamo: turismo conciertero. Es una sensación de plenitud-felicidad que se fusionan por dos de las cosas que me apasionan: viajar y la música.
Cuando empecé con mis aventuras mochileras tenía la firme intención de hacer mi bitácora de viajes, una memoria fotográfica y asistir a algún evento cultural de la región visitada. Hoy mientras pensaba en lo anterior caí en cuenta de que en lo que va del año he hecho 3 viajes exclusivamente para ir a conciertos. La mayoría de la gente cree que es una locura, para mi es la cereza del pastel de la vida laboral rutinaria. Y no es que siempre sea ese el motivo de mis viajes pero si es de los que más me gusta platicar y detallar.
La semana pasada fui a la Ciudad de México, antes el famoso DF. Conocí el Pepsi Center en la colonia Nápoles. Sus calles aledañas, desde varias horas antes del evento, se empezaron a llenar de fanáticos, melómanos y acompañantes que facilitan el ambiente de camaradería e ilusión y hacen que la vibra se sintonice.
¿El concierto? Increíble. Ha sido un disfrute incesante de cada detalle. ¡Qué elegancia, qué música, qué terribles manos al piano, qué voz, qué público tan empático! ¡Vaya manera de atraparme, Nick Cave! No puedo quitar de mi cabeza las partituras volando, la marea de gente abriéndose- amontonándose a su paso, su camisa de seda, el juego de luces y cada canción que tararee o cante con él y miles de personas que conservan algunos videos o fotos mal logrados pero que atesoran, como yo, ese momento pasajero y fantástico.
lucy_dez.